Murió el 16 de septiembre de 2016 tras décadas dedicadas al ministerio del exorcismo. Sus ideas sobre cómo actúa el mal siguen circulando, y también siguen siendo discutidas. Estas son las siete que mejor resumen su pensamiento.
Pocos sacerdotes del siglo XX hablaron tanto del diablo como Gabriele Amorth. Y ninguno lo hizo con tanta naturalidad.
Durante años fue exorcista de la diócesis de Roma. Fundó en 1990 la Asociación Internacional de Exorcistas. Escribió libros que se tradujeron a decenas de idiomas y concedió entrevistas en las que hablaba del mal con el tono de quien describe un trabajo de oficina.
Hoy se cumple una década de su muerte. Y su legado sigue siendo exactamente lo que fue en vida: influyente, citadísimo y polémico.
Estas son siete ideas que repitió a lo largo de su ministerio, con el contexto en el que las dijo.
| Antes de seguir: qué enseña la Iglesia sobre esto La Iglesia católica distingue entre la acción ordinaria del demonio —la tentación, que afecta a todos— y las acciones extraordinarias, entre ellas la posesión, que considera excepcionales. Antes de autorizar un exorcismo, el ritual exige descartar causas médicas y psiquiátricas. Amorth hablaba desde la experiencia de su ministerio; sus afirmaciones personales no equivalen a doctrina. |
1. El tentador nunca descansa
En una entrevista de junio de 2004 con el vaticanista italiano Sandro Magister, Amorth explicó su marco básico: Satanás actúa de forma permanente como tentador, empujando al pecado, pero sin anular la libertad humana.
Ese matiz era importante para él. El demonio induce; es la persona quien decide. Detrás de cada mal hay una elección libre.
Junto a esa acción ordinaria, señalaba, existe una extraordinaria y mucho más rara: la posesión diabólica.
Por qué esta distinción importa
Es la que separa la teología de la superstición. Si todo mal se explica por posesión, desaparece la responsabilidad personal. Amorth insistía en lo contrario.
2. El mal también se infiltra en el discurso religioso
En El último exorcista, escrito con el periodista Paolo Rodari, Amorth sostuvo que el mundo se encuentra bajo el poder del diablo y recuperó la categoría bíblica de los falsos profetas.
Su definición era incómoda a propósito: personas que dicen hablar en nombre de la Iglesia pero, en realidad, reproducen los criterios del mundo. Las situaba dentro y fuera de la institución.
La consecuencia, según él, no era el escándalo abierto sino algo más sutil: la confusión de los fieles.
3. Los primeros objetivos son los propios pastores
En ese mismo libro afirmó que el Papa es el blanco principal del ataque demoníaco, y decía haberlo constatado en sus exorcismos. Después vendrían cardenales, obispos, sacerdotes y religiosos.
Su lectura no era alarmista, sino casi lógica: quien tiene mayor responsabilidad espiritual está más expuesto. De ahí su conclusión de que nadie debería escandalizarse al ver caer a hombres de Iglesia.
Los sacerdotes y religiosos, sostenía, están llamados a una dura lucha espiritual.
4. Juan Pablo II como intercesor
En mayo de 2011 contó a ACI Prensa que, en sus últimos años de ministerio, invocar a Juan Pablo II resultaba especialmente eficaz.
Aseguraba haber preguntado directamente al demonio por qué temía al papa polaco y haber recibido dos respuestas distintas:
- Porque desbarató sus planes. Amorth lo relacionaba con el colapso del comunismo en Rusia y Europa del Este.
- Porque le arrebató a muchos jóvenes. Se refería a las conversiones y al regreso a la práctica religiosa de una generación entera.
Conviene leer estos relatos como lo que son: testimonios personales de su ministerio, no hechos verificables. Él mismo los presentaba así.
5. El ataque a la Iglesia viene desde dentro
Amorth abordó la campaña de desprestigio contra Benedicto XVI, a quien se acusaba de encubrir abusos sexuales cometidos por clérigos cuando había sido precisamente él quien impulsó la política de tolerancia cero.
Su tesis: el demonio combate a la Iglesia a través de los hombres de Iglesia, porque no puede destruirla de frente. Y quiere su desaparición por ser madre de los santos.
Añadía una observación humana: los sacerdotes viven en el mundo y pueden caer como cualquier otro, pese a contar con la oración y los sacramentos.
| Una precisión necesaria Leer los abusos sexuales del clero en clave estrictamente espiritual tiene un riesgo evidente: diluir responsabilidades concretas. El propio magisterio posterior —y la práctica canónica vigente— ha subrayado que la respuesta debe ser judicial, preventiva y centrada en las víctimas, no solo devocional. Ambas dimensiones pueden coexistir, pero la primera no sustituye a la segunda. |
6. La intercesión más poderosa: la Virgen María
En mayo de 2002, preguntado por el intercesor más eficaz, no dudó: la Virgen María, invocada por su nombre.
La explicación que ofrecía es la más citada de todas sus anécdotas. Según él, el demonio reconocía que le resulta más humillante ser vencido por una criatura humana que por el propio Cristo.
Es, en el fondo, una idea muy antigua de la espiritualidad mariana: la victoria se produce a través de la humildad, no del poder.
7. El mal está donde se niega a Dios
Al diario peruano El Comercio le contó que un cardenal llegó a decirle que el diablo no existía. Su respuesta fue remitirlo a la lectura del Evangelio.
En esa misma línea, definía el terreno del demonio como todo aquello que niega a Dios, y enumeraba fenómenos de la cultura contemporánea: el aborto, el divorcio, cierta música y los contenidos de violencia y sexo en televisión.
En esa enumeración incluía también a las personas homosexuales, una afirmación que generó rechazo dentro y fuera del catolicismo, y que no refleja el lenguaje que la Iglesia emplea hoy: el Catecismo pide que estas personas sean acogidas con respeto, compasión y delicadeza, y rechaza expresamente toda discriminación injusta. Recogerlo es parte de retratarlo con honestidad; suscribirlo es otra cosa.
Sus libros: de dónde salen estas lecciones
Amorth escribió más de veinte libros a lo largo de su vida, casi siempre en forma de entrevista o memoria dictada a un periodista. Estos son los que sustentan las siete lecciones anteriores y los más citados por sus lectores en español.
| Un exorcista cuenta su historia — 1990 Su primer libro y el que lo dio a conocer fuera de Italia. Explica en qué consiste el ministerio del exorcismo, cómo se distingue de un trastorno psiquiátrico y por qué decidió hacer público un oficio tradicionalmente discreto. |
| Un exorcista: más historias — 1992 Continuación del anterior, con nuevos casos de su ministerio y una defensa más detallada de la necesidad de recuperar exorcistas formados en cada diócesis. |
| Nuevos relatos de un exorcista — 1993 Tercera entrega de la serie que popularizó su nombre, centrada en casos concretos que dice haber atendido durante sus primeros años de ministerio en Roma. |
| El último exorcista — 2010, con Paolo Rodari Escrito junto al vaticanista Paolo Rodari, es la fuente de varias de las lecciones de este artículo: el ataque del demonio al Papa y a la jerarquía, y su lectura de la crisis de los abusos como una infiltración del mal en la propia Iglesia. |
| El signo del exorcista: mis últimas batallas contra Satanás — 2013 Con más de sesenta mil exorcismos ya realizados según su propio recuento, repasa casos que vincula al espiritismo y a la superstición, y reflexiona sobre la falta de relevo generacional entre los exorcistas de su tiempo. |
| El diablo: una investigación contemporánea — 2014 Su libro más manual: explica cómo reconocer la actividad del demonio, qué técnicas de defensa propone —fe, oración y ayuno— y cómo hablar del tema con los niños. |
| Dios es más bello que el diablo — 2015, con Angelo De Simone Entrevista extensa con el sacerdote y autor Angelo De Simone, considerada su testamento espiritual. Resume, ya al final de su vida, las ideas que había repetido durante décadas. |