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100 AÑOS DE LA GESTA CRISTERA: UNA NUEVA SECCIÓN EN HAZTE SENTIR

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Representación histórica de los 100 años de la Cristiada y la defensa de la fe y la libertad religiosa en México.
A cien años de la Cristiada, México recuerda a quienes defendieron su fe y su derecho a vivirla públicamente.
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A cien años del inicio de la Cristiada, en distintos lugares de México han surgido conmemoraciones, encuentros y espacios de reflexión sobre el origen, el desarrollo y las consecuencias de este acontecimiento que marcó profundamente la historia religiosa y social de nuestro país.

En Hazte Sentir nos sumamos a esta conmemoración para recordar la valentía de miles de católicos mexicanos que defendieron su fe y su libertad religiosa frente a las restricciones impuestas por el gobierno.

Con esta primera entrega inauguramos una nueva sección en la que recuperaremos hechos, personajes, testimonios y mitos relacionados con uno de los episodios más silenciados por la historia oficial, pero que permanece vivo en la memoria de numerosas comunidades católicas del país.

CINCO DATOS CLAVE SOBRE LA CRISTIADA

1. Fue una guerra que se desarrolló entre 1926 y 1929

La Guerra Cristera fue consecuencia de la aplicación de una ley reglamentaria del artículo 130 de la Constitución mexicana de 1917, disposición que regulaba la relación entre las iglesias y el Estado.

La llamada Ley Calles endureció las restricciones contra el culto público y la práctica religiosa. Entre otras medidas, limitó el número de sacerdotes, favoreció la expulsión de integrantes de órdenes religiosas y buscó imponer un modelo laicista en la vida cotidiana de los católicos.

Estas acciones provocaron una creciente tensión social que, después de diversas protestas civiles, desembocó en un levantamiento armado.

2. Su lema principal fue “¡Viva Cristo Rey!”

Quienes tomaron las armas para defender su fe fueron, en su mayoría, campesinos y habitantes de comunidades rurales. Muchos de ellos contaron con el apoyo y la organización de grupos laicos, entre los que destacó la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, fundada en 1925.

Antes y durante el conflicto, esta organización promovió protestas, boicots económicos y distintas acciones de resistencia civil frente a las medidas del gobierno.

Los combatientes fueron conocidos como cristeros debido al lema que adoptaron como grito de batalla: “¡Viva Cristo Rey!”

3. Fue un movimiento nacional en el que participaron hombres y mujeres

Aunque la Cristiada tuvo mayor fuerza en el centro-occidente del país, especialmente en Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Colima, Zacatecas y algunas zonas de Nayarit, también tuvo presencia en entidades como Chihuahua, Chiapas, Veracruz, Tabasco y Durango, entre otras.

La mayoría de quienes participaron directamente en el levantamiento armado fueron hombres. Sin embargo, las mujeres desempeñaron una labor fundamental.

Organizaciones como las Brigadas Femeninas de Santa Juana de Arco se encargaron de transportar alimentos, medicinas y mensajes, además de organizar redes de apoyo para los combatientes. Su participación fue decisiva para sostener la resistencia cristera.

4. Terminó mediante acuerdos entre la Iglesia y el gobierno

En 1929 se alcanzaron los llamados Arreglos, negociados entre representantes de la Iglesia y el gobierno mexicano, con la mediación diplomática de Estados Unidos.

A partir de estos acuerdos se reanudó el culto público y se suspendió el enfrentamiento armado. Sin embargo, las disposiciones anticlericales no fueron eliminadas formalmente.

Además, después del desarme, algunos cristeros continuaron siendo perseguidos y ejecutados, a pesar de que se les había pedido deponer las armas.

5. Varios mártires cristeros fueron reconocidos por la Iglesia católica

Durante la persecución religiosa, numerosos sacerdotes y laicos fueron asesinados por mantenerse firmes en su fe. Con el paso de los años, algunos de ellos fueron beatificados o canonizados por la Iglesia católica.

Uno de los casos más conocidos es el de San José Sánchez del Río, joven mártir que fue ejecutado después de negarse a renunciar a su fe.

Las cifras sobre las víctimas de la Guerra Cristera varían según las fuentes, pero se estima que el conflicto dejó entre 70 mil y 90 mil muertos, entre combatientes y civiles.

UNA MEMORIA QUE SIGUE VIVA

A cien años de distancia, la Cristiada continúa invitándonos a reflexionar sobre el valor de la libertad religiosa, la responsabilidad de los laicos y la importancia de defender la fe sin ocultarla ni reducirla al ámbito privado.

Recordar esta historia no significa alimentar resentimientos, sino reconocer el sacrificio de quienes estuvieron dispuestos a defender su conciencia, sus convicciones y el derecho de las familias mexicanas a vivir públicamente su fe.

En las próximas entregas de esta nueva sección de Hazte Sentir, conoceremos a sus protagonistas, revisaremos algunos de los episodios más importantes del conflicto y recuperaremos las historias de aquellos hombres y mujeres que hicieron de su fe un testimonio de valentía.

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