Hoy, miércoles 28 de octubre, miles de personas harán fila frente al templo de San Hipólito, en el Centro de la Ciudad de México, para encontrarse con San Judas Tadeo. Algunas llevan flores; otras, una veladora; muchas, una petición que ya no saben a quién más contarle. Pero detrás de la imagen que tantos cargan en la mochila hay un hombre real: un apóstol que compartió la mesa con Jesús. Este es un repaso claro de quién fue, por qué lo recordamos justo hoy y qué significa que lo llamemos patrono de las causas imposibles.
¿Quién fue San Judas Tadeo?
San Judas Tadeo fue uno de los doce apóstoles de Jesús. Los evangelios no lo presentan siempre con el mismo nombre: Mateo y Marcos lo llaman «Tadeo» (en algunos manuscritos, «Lebeo»), mientras que Lucas y los Hechos de los Apóstoles lo nombran «Judas de Santiago» (Lc 6,16; Hch 1,13). Por eso la tradición lo conoce como Judas Tadeo.
De su vida antes y después de seguir a Jesús sabemos poco. La tradición cristiana lo identifica como pariente del Señor y como hermano de Santiago el Menor, aunque los estudiosos todavía discuten el grado exacto de ese parentesco. El sobrenombre «Tadeo» suele interpretarse como «valiente» o «de corazón grande», y no hay una explicación única sobre su origen.
Judas, pero no el Iscariota
Su nombre le costó caro. Compartir el nombre con Judas Iscariota, el apóstol que traicionó a Jesús, hizo que durante siglos muchos evitaran invocarlo. El propio evangelista Juan siente la necesidad de aclararlo cuando lo menciona: «Judas, no el Iscariote».
Ese pasaje es, además, la única vez que el Evangelio de Juan le da la palabra. En la Última Cena, Judas pregunta por qué Jesús se manifestará a los discípulos y no al mundo. La respuesta de Jesús (Jn 14,22-23) habla de amor: quien lo ama guarda su palabra, y el Padre y él harán morada en esa persona. Quizá ahí está la clave de este apóstol: preguntó con sinceridad, y recibió una promesa de presencia.
La carta de Judas: un apóstol que escribe para sostener la fe
La tradición le atribuye la Carta de Judas, uno de los escritos más breves del Nuevo Testamento: un solo capítulo. En ella advierte a la comunidad contra maestros que desvían la fe y la invita a «combatir por la fe» recibida de una vez para siempre (Jds 3).
Pero no es solo una carta de advertencias. Más adelante, Judas recomienda edificarse sobre la fe, orar en el Espíritu Santo y tener misericordia con quienes dudan (Jds 20-22). Cierra con una alabanza a Dios, que puede preservarnos de toda caída (Jds 24). Es un mensaje muy actual: la fe se cuida, se acompaña y se comparte con paciencia.
¿Por qué se celebra el 28 de octubre?
La Iglesia recuerda a San Judas Tadeo el 28 de octubre junto con San Simón, el apóstol llamado el Zelote. Según la tradición occidental, ambos predicaron en Mesopotamia y Persia, y allí murieron mártires. Los detalles de ese martirio varían según la fuente: se habla de un hacha, de una maza o de golpes, y varias leyendas antiguas son poco confiables. Lo que sí se mantiene firme es la memoria de que dieron la vida por el Evangelio.
¿Por qué es el patrono de las causas imposibles?
El título nació de la devoción de los fieles. Una explicación muy repetida lo vincula con santa Brígida de Suecia, quien escribió en sus Revelaciones que Jesús le recomendó acudir a San Judas para pedir ciertos favores difíciles. Conviene decirlo con honestidad: eso es una revelación privada, no una doctrina de la Iglesia. Lo que sí es doctrina es que los santos interceden por nosotros, y que acudir a ellos es una forma de pedir compañía en la oración.
A lo largo de los siglos, la gente fue encontrando en él a un amigo para los momentos en que ya no hay salida: una enfermedad, una crisis familiar, un trabajo que no llega. Por eso se le llama también patrono de las causas difíciles y desesperadas.
Los símbolos: el medallón y el hacha
En casi todas sus imágenes aparece con un medallón sobre el pecho que muestra el rostro de Jesús. Se relaciona con una antigua tradición de Edesa, según la cual un paño con el rostro del Señor habría sido llevado al rey Abgar. También se le representa con un hacha o una maza, que recuerdan su martirio, y a veces con la carta que se le atribuye.
San Judas Tadeo en México: la fe que se reúne cada 28
En México, la devoción a San Judas tiene su casa más conocida en el templo de San Hipólito y San Casiano, frente a la Alameda Central. De acuerdo con N+, en 1950 se acondicionó allí una capilla para su imagen, y en 1982 fue trasladada al altar principal. Desde entonces, no solo el 28 de octubre, sino el día 28 de cada mes, miles de fieles llegan a visitarlo.
El 28 de octubre es la fiesta grande: hay mañanitas, misas durante el día y un operativo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana para ordenar la afluencia. Si piensas asistir, lleva ropa cómoda, agua y cuida tus pertenencias.
Devoción sí, superstición no
Hay una pregunta honesta que vale la pena hacerse: ¿qué esperamos de San Judas? La fe cristiana no funciona como un trueque, ni la imagen es un amuleto. Un santo no «cumple» favores por contrato. Intercede, acompaña y nos recuerda que no estamos solos.
Por eso, la mejor manera de honrarlo es la que él mismo propone en su carta: edificarse en la fe, orar con constancia y ayudar a quien duda. Pedir un milagro es válido. Pero también conviene pedir fortaleza para sostener lo que no podemos cambiar, y apertura para ver la ayuda cuando llega por caminos que no imaginamos.
Una causa imposible no es una causa sola
San Judas Tadeo nos deja una lección sencilla: hay situaciones que superan nuestras fuerzas, pero ninguna supera la compañía de Dios. Si hoy cargas con algo que parece no tener salida, no lo cargues en silencio. Reza, comparte tu preocupación con alguien de confianza y acércate a tu comunidad.
¿Por qué causa pedirás hoy a San Judas Tadeo? Cuéntanoslo en los comentarios y comparte este artículo con alguien que hoy necesite esperanza.