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San Antonio María Claret: del telar a la misión, la vida del fundador de los claretianos

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Retrato de San Antonio María Claret, fundador de los Misioneros Claretianos
San Antonio María Claret nació en una familia de tejedores y llegó a ser arzobispo y fundador de los claretianos.
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Antes de ser arzobispo, confesor de una reina y fundador de una familia misionera, Antonio Claret fue un muchacho que pasaba el día frente a un telar y las noches sobre los libros. San Antonio María Claret nació en un hogar de tejedores, soñó con una vida silenciosa de cartujo y terminó recorriendo caminos, islas y océanos para llevar el Evangelio. Cada 24 de octubre la Iglesia recuerda su fiesta, y su historia sigue hablando a quien quiere servir sin esperar aplausos.

Quién fue San Antonio María Claret: del telar al seminario

Antonio Claret y Clará nació el 23 de diciembre de 1807 en Sallent, una pequeña población de la provincia de Barcelona. Fue el quinto de once hijos de Juan Claret y Josefa Clará, una familia de tejedores. Aprendió el oficio en casa y, ya en Barcelona, trabajaba de día y estudiaba de noche en la Escuela de la Lonja.

Su sueño era ser monje cartujo. Pero hacia 1829 entró en el seminario de Vic, y el 13 de junio de 1835 fue ordenado sacerdote. Fue párroco en Sallent y en Viladrau, aunque pronto sintió que su vocación no cabía en una sola parroquia.

Un misionero que predicaba y también imprimía libros

Su obispo lo liberó de las tareas parroquiales para que pudiera evangelizar de pueblo en pueblo. Predicó por Cataluña y, entre febrero de 1848 y mayo de 1849, recorrió casi toda la isla de Gran Canaria y algunas poblaciones de Lanzarote. A lo largo de su vida se le atribuyen más de 10,000 sermones.

Claret entendió algo muy moderno: la palabra hablada llega lejos, pero la palabra escrita se queda en casa. Por eso ayudó a impulsar la Librería Religiosa de Barcelona, repartió hojas y folletos por centenares de miles, y escribió él mismo más de doscientos libros y folletos sencillos pensados para el pueblo.

La fundación de los claretianos en Vic

El 16 de julio de 1849, en una celda del seminario de Vic, Claret fundó con otros cinco sacerdotes la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Hoy se les conoce como claretianos. Comenzaron con casi nada: cinco hombres, un mismo espíritu y muchas ganas de salir a los caminos.

Claret sabía que hay cosas que solo se logran en comunidad, y por eso fundó una familia misionera. Años después acompañó también el nacimiento de las Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas, impulsadas por Antonia París en 1855. Según datos de 2024, los claretianos son unos 3,000 sacerdotes y hermanos presentes en más de 60 países.

Arzobispo de Santiago de Cuba: una misión entre los pobres

Apenas unas semanas después de fundar la congregación, el 11 de agosto de 1849, le comunicaron que había sido nombrado arzobispo de Santiago de Cuba. Se resistió, pero aceptó por obediencia. Fue consagrado en Vic el 6 de octubre de 1850 y entró en su archidiócesis el 18 de febrero de 1851.

Encontró una isla marcada por la explotación, la esclavitud y el abandono espiritual. Claret respondió con obras concretas: se opuso a la esclavitud, creó una granja-escuela para niños pobres, puso en marcha una caja de ahorros de carácter social y fundó bibliotecas populares. Recorrió la archidiócesis una y otra vez; una crónica de la época cuenta que en solo cinco días en Baracoa confesó a unas 4,600 personas.

El atentado de Holguín: el arzobispo que perdonó

El 1 de febrero de 1856, en Holguín, un hombre se le acercó y le lanzó un navajazo que lo hirió en el rostro. El agresor, Antonio Abad Torres, había salido de la cárcel el año anterior a petición del propio Claret, sin que se hubieran conocido nunca.

Claret perdonó a su agresor. Para él, aquella herida no fue un motivo de rencor, sino una señal de que su vida estaba entregada a Cristo. Los claretianos recuerdan hoy ese episodio como un momento clave en su espiritualidad del martirio.

Confesor de la reina, exilio y muerte en Fontfroide

En 1857 regresó a España y fue nombrado confesor de la reina Isabel II. Desde la corte se preocupó por dotar al país de obispos celosos y por apoyar la vida consagrada. También fue administrador de El Escorial. No fue un camino cómodo: sufrió calumnias y varios atentados, y más de una vez quiso dejar la corte, aunque el papa Pío IX le pidió que siguiera al lado de la reina.

Cuando estalló la revolución de septiembre de 1868, la acompañó al exilio en Francia. Participó en el Concilio Vaticano I y, con la salud quebrantada, se retiró al monasterio cisterciense de Fontfroide, donde murió el 24 de octubre de 1870, a los 62 años. Sus restos fueron trasladados a Vic en 1897.

Beatificación, canonización y patronazgos

El papa Pío XI lo beatificó el 25 de febrero de 1934, y Pío XII lo canonizó el 7 de mayo de 1950. Es patrono de los tejedores y, desde 1980, patrono de la catequesis en Cuba. Su fiesta se celebra cada 24 de octubre, el día de su muerte.

Qué nos enseña San Antonio María Claret hoy

Su vida no se resume en cargos. Se resume en una forma de mirar a las personas.

  • Lo ordinario también puede ser camino. Un telar, un libro, un folleto, una conversación: Claret usó lo que tenía a la mano para acercar la fe a la gente sencilla. Hoy tenemos pantallas, redes y podcasts. La pregunta es la misma: ¿qué estamos comunicando?
  • La misión se vive mejor en comunidad. Fundó una familia porque sabía que nadie evangeliza solo.
  • El perdón también educa. Después del atentado de Holguín, su respuesta fue perdonar. Es una lección valiosa para cualquier hogar donde cuesta reconciliarse.
  • Servir sin esperar aplausos. Fue arzobispo, confesor de una reina y exiliado, pero siguió siendo, ante todo, un misionero.

Preguntas frecuentes sobre San Antonio María Claret

¿Por qué se celebra su fiesta el 24 de octubre?

Porque ese día de 1870 murió en el monasterio de Fontfroide, en Francia.

¿Qué fundó San Antonio María Claret?

La Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (los claretianos), en Vic, el 16 de julio de 1849. También impulsó la Librería Religiosa de Barcelona.

¿De qué es patrono San Antonio María Claret?

Es patrono de los tejedores y, desde 1980, de la catequesis en Cuba.

Una vida que invita a salir al encuentro

San Antonio María Claret pasó de un telar a una archidiócesis y de una celda en Vic a más de sesenta países, sin dejar de ser lo que era: un hombre que quiso que nadie se quedara sin oír hablar de Dios. Su historia nos recuerda que la fe se contagia cuando se comparte con alegría, con constancia y con corazón.

¿Conocías su historia? Comparte este artículo con alguien de tu familia y cuéntanos en los comentarios qué parte de su vida te impactó más.

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