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San Francisco de Asís: el santo que hizo de la naturaleza una familia

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San Francisco de Asís, patrono de la ecología, en contemplación de la naturaleza
San Francisco de Asís enseñó a contemplar la creación como un don y a vivir en fraternidad con toda la naturaleza.
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San Francisco de Asís, fundador de los franciscanos y patrono de la ecología: su vida, su legado y por qué su mensaje sigue vigente.

Cada 4 de octubre, miles de personas llevan a sus mascotas a bendecir. Otras plantan un árbol, rezan o simplemente salen a mirar el cielo. Todas celebran al mismo hombre: San Francisco de Asís, un joven rico que lo dejó todo para vivir con los pobres y llamar “hermanos” al sol, a la luna y a los lobos.

¿Quién fue realmente? ¿Por qué se le considera el patrono de la ecología? Aquí tienes su historia, sin adornos innecesarios.

¿Quién fue San Francisco de Asís?

Nació en Asís, en la región italiana de Umbría, hacia 1181 o 1182 (las fuentes varían). Su nombre de bautismo era Giovanni di Pietro Bernardone, y creció en la casa de un próspero comerciante de telas.

De “rey de las fiestas” a prisionero de guerra

De joven era generoso, alegre y amante de la música y de la ropa elegante. Sus amigos lo llamaban el “rey de las fiestas”. Soñaba con la gloria militar, pero la guerra entre Asís y Perugia lo llevó a la cárcel y le dejó una salud frágil.

La conversión en San Damián

Hacia 1205, según la tradición, escuchó ante el crucifijo de la ruinosa iglesia de San Damián un mandato: reparar la casa de Dios. Francisco empezó levantando piedras. Poco después renunció a su herencia y a la vida cómoda, y se hizo cuidador de leprosos y predicador itinerante. Por eso lo llamaron il poverello, “el pobrecito de Asís”.

Los franciscanos: una familia en tres ramas

Hacia 1209, Francisco reunió a los primeros compañeros y fundó la Orden Franciscana. Vivían con austeridad total, trabajaban, atendían a los humildes y pedían limosna para subsistir. Tras algunas reticencias, la orden fue aprobada por el papa y se expandió con rapidez.

De su inspiración nacieron tres ramas:

El Cántico de las Criaturas: poesía y cuidado del mundo

Francisco no solo predicaba: cantaba. Compuso el Cántico de las Criaturas, también llamado Cántico del Hermano Sol, una alabanza en la que el sol, la luna, el agua, el fuego y la tierra son hermanos y hermanas.

Esa mirada es la raíz de su fama ecologista. Para él, los animales, las plantas y los elementos no eran recursos: eran obra de Dios y merecían respeto. Un mundo habitado por familiares, no por mercancías.

Los últimos años

En 1224, según la tradición, recibió los estigmas, las llagas de la Pasión. Su salud empeoró hasta quedar casi ciego. Murió el 3 de octubre de 1226, hacia los 44 años, cerca de la capilla de la Porciúncula. Fue canonizado en 1228 y su fiesta se celebra el 4 de octubre.

¿Por qué es el patrono de la ecología?

Aunque desde hacía siglos era amado como protector de los animales, el título oficial llegó en nuestra época. El 29 de noviembre de 1979, el papa Juan Pablo II lo proclamó “celestial Patrono de los cultivadores de la ecología” mediante la bula Inter sanctos, a petición de una sociedad internacional dedicada a la calidad de vida y al medio ambiente.

La bula destaca que Francisco tuvo en gran aprecio todas las obras del Creador y que, a través de ellas, alabó a Dios.

Un legado que llega hasta hoy

Su influencia sigue creciendo:

  • Un papa con su nombre. Jorge Bergoglio eligió llamarse Francisco por su identificación con los pobres y con la creación.
  • Laudato si’. La encíclica de 2015 sobre el cuidado de la casa común toma su título de las primeras palabras del Cántico de las Criaturas.
  • El Tiempo de la Creación. Cada año, entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre, muchas comunidades cristianas se dedican a orar y actuar por el cuidado del planeta; termina justo en la fiesta de San Francisco.

5 gestos franciscanos para cuidar la creación hoy

No hace falta ser religioso para aprender de él. Algunas ideas sencillas:

  1. Consume menos y mejor. La austeridad de Francisco es una lección contra el desperdicio.
  2. Observa antes de actuar. Dedica diez minutos a mirar un árbol, un ave o el cielo.
  3. Cuida a los animales. Adopta, no abandones, y respeta a la fauna silvestre.
  4. Repara en lugar de tirar. Francisco empezó reparando una iglesia.
  5. Actúa en comunidad. Súmate a una limpieza de parque, un huerto o una reforestación.

Conclusión

San Francisco de Asís no cambió el mundo con discursos grandilocuentes, sino con una forma de mirar: ver en cada criatura a un hermano. Ocho siglos después, esa mirada sigue siendo una de las respuestas más humanas a la crisis ecológica.

¿Y tú, qué gesto franciscano vas a practicar esta semana? Cuéntanoslo en los comentarios y comparte este artículo con quien necesite recordar que la Tierra es casa de todos.

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