La manifestación de Cristo como luz para todos los pueblos
La Epifanía del Señor es una de las solemnidades más profundas y universales del calendario litúrgico de la Iglesia Católica. Popularmente conocida como el Día de Reyes, esta fiesta va mucho más allá de una tradición cultural: celebra la manifestación de Jesucristo como Salvador de toda la humanidad, no solo del pueblo judío, sino también de los gentiles.
En la Epifanía, la Iglesia contempla a Cristo como luz que ilumina a todos los pueblos, una luz que guía, revela y transforma la historia humana.
¿Qué es la Epifanía del Señor?
La palabra Epifanía proviene del griego epipháneia, que significa manifestación o revelación. En el contexto cristiano, hace referencia a la revelación pública de Jesucristo como Hijo de Dios y Salvador del mundo.
Benedicto XVI explicaba que la Epifanía es, ante todo, una fiesta de la luz:
“Ha venido al mundo aquel que es la luz verdadera, aquel que hace que los hombres sean luz. Él les da el poder de ser hijos de Dios” (cf. Jn 1,9.12).
Desde los primeros siglos del cristianismo, la Navidad y la Epifanía estuvieron profundamente unidas, especialmente en las Iglesias de Oriente, como una gran celebración de Cristo, Luz que vence las tinieblas.
Cristo, la verdadera luz
En la Epifanía, el centro no es un acontecimiento folklórico, sino Cristo mismo. Él es la luz prometida, el “sol que nace de lo alto” (cf. Lc 1,78), que viene a disipar el pecado, la oscuridad y la muerte.
Juan Pablo II lo expresaba así:
“La luz verdadera, viniendo a este mundo, ilumina a todo hombre” (Jn 1,9).
Esta luz no es exclusiva ni elitista. Es una luz ofrecida a todos: pobres y ricos, cercanos y lejanos, creyentes y buscadores de la verdad.
¿Cuándo se celebra la Epifanía?
Litúrgicamente, la Solemnidad de la Epifanía del Señor se celebra el 6 de enero. Sin embargo, en países como México, la Iglesia la traslada al domingo posterior al 1 de enero, para facilitar la participación de los fieles.
En 2025, la Epifanía se celebró el domingo 5 de enero.
La adoración de los Reyes Magos: una fe que busca y camina
En Occidente, la Epifanía se asocia principalmente con la adoración de los Reyes Magos, narrada en el Evangelio de san Mateo (cf. Mt 2,1-12). Estos sabios de Oriente representan a los pueblos no judíos que, guiados por una estrella, reconocen en un Niño al Rey y Salvador.
Los dones que ofrecen no son casuales:
- Oro, al Rey.
- Incienso, a Dios.
- Mirra, al Hombre que un día entregará su vida.
Este gesto revela una verdad fundamental: Cristo se manifiesta a quienes lo buscan con un corazón sincero.
Las tres Epifanías que celebra la Iglesia
La tradición católica reconoce tres grandes manifestaciones de Cristo, todas ellas llamadas “epifanías”:
1. La Epifanía de los Reyes Magos
Cristo se manifiesta a los pueblos paganos, representados por los Magos venidos de Oriente.
2. La Epifanía en el Bautismo del Señor
Jesús se manifiesta al pueblo judío, cuando el Padre lo reconoce como su Hijo amado y el Espíritu Santo desciende sobre Él en el Jordán.
3. La Epifanía en las bodas de Caná
Cristo se manifiesta a sus discípulos, realizando su primer milagro al convertir el agua en vino, por intercesión de la Virgen María.
Estas tres manifestaciones revelan progresivamente la divinidad y misión salvadora de Jesucristo.
Epifanía en Oriente y Occidente: una misma revelación
- En Occidente, el énfasis está en el camino de los Reyes Magos hacia Belén.
- En Oriente, la atención se centra en el Bautismo del Señor.
Aunque los acentos litúrgicos cambian, el mensaje es el mismo: Dios se revela para salvar a todos. No hay pueblos excluidos del amor de Cristo.
La estrella: un signo para nuestra vida
La estrella que guió a los Magos sigue teniendo un profundo significado espiritual hoy.
Benedicto XVI enseñaba:
“La Palabra de Dios es la verdadera estrella que, en la incertidumbre de los discursos humanos, nos ofrece el inmenso esplendor de la verdad divina”.
La Epifanía nos invita a dejarnos guiar por la Palabra de Dios, a caminar con la Iglesia y a convertirnos nosotros mismos en reflejo de la luz de Cristo para los demás.
Epifanía hoy: una invitación actual
En un mundo marcado por la confusión, la violencia y la pérdida de sentido, la Epifanía sigue siendo un mensaje profundamente actual:
👉 Cristo se manifiesta como luz, verdad y esperanza para todos.
👉 Dios no se esconde: sale al encuentro del hombre.
👉 La fe auténtica siempre conduce a la adoración y a la transformación de la vida.
Celebrar la Epifanía no es solo recordar un hecho del pasado, sino renovar el compromiso de buscar a Cristo, seguir su luz y anunciarlo al mundo.