En medio de un contexto marcado por constantes embates contra la fe y la libertad religiosa en los últimos dos sexenios, la sociedad civil organizada acaba de conquistar una victoria jurídica y cultural sin precedentes. Por una abrumadora mayoría de 8 votos a favor y 1 en contra, el Máximo Tribunal resolvió en definitiva desestimar el último proyecto que pretendía prohibir la colocación de nacimientos y representaciones navideñas en áreas y plazas públicas.
El litigio, radicado en el Amparo en Revisión 214/2022, se originó cuando un particular impugnó el montaje de estas tradiciones en el Ayuntamiento de Mocochá, Yucatán. El promovente pretendía que el Poder Judicial catalogara estas expresiones comunitarias como una violación al Estado laico, la igualdad y la no discriminación. Sin embargo, el criterio definitivo de la Corte determinó que la instalación temporal de elementos navideños no vulnera la laicidad estatal ni genera agravio alguno a la libertad religiosa o al uso del espacio público.
La resistencia ciudadana: El papel determinante de Hazte Sentir
Este histórico fallo no ocurrió de forma aislada. Fue el resultado directo de una movilización comunitaria persistente frente a las tentativas de censurar la fe popular. Ante la amenaza inicial de prohibir los nacimientos, desde Hazte Sentir hicimos alianza de inmediato con la plataforma Actívate para articular una ofensiva ciudadana. A través de una campaña nacional de recolección de firmas, logramos movilizar a más de 100 mil mexicanos que exigieron el respeto a nuestra identidad cultural y al pleno ejercicio de la libertad religiosa en la vida pública.
El camino no estuvo exento de maniobras procesales. Gracias a la presión inicial de la sociedad civil, en una primera instancia se logró posponer la votación. Meses después, durante el mes de junio de 2023, la Corte intentó revivir el proyecto de resolución fuera de la temporada decembrina para restar impacto público a la discusión.
Sin embargo, en Hazte Sentir estuvimos nuevamente presentes en las puertas del Tribunal, sumando esfuerzos con diversos sectores de la sociedad civil, defensores del arte, promotores de la cultura y ciudadanos comprometidos. Juntos, salimos a la defensa de esta tradición religiosa e icónica de nuestro país.
Un Estado verdaderamente laico no persigue ni borra las expresiones culturales y religiosas de su pueblo, sino que garantiza la convivencia armónica y el respeto a la fe comunitaria.
Un blindaje definitivo para las tradiciones y la libertad de culto
Durante la sesión, la ministra ponente Sara Irene Herrerías Guerra sugería continuar con el análisis del asunto bajo el argumento del interés público. No obstante, el pleno de ministros determinó que debía respetarse la voluntad del quejoso de desistirse, poniendo un punto final a la controversia y dejando sin efecto cualquier intento de censura institucional contra los símbolos navideños en los municipios de México.
Frente al clima anticatólico que ha permeado en diversos sectores gubernamentales y judiciales, este fallo demuestra que cuando los ciudadanos se unen de forma organizada en defensa de su fe y sus raíces, es posible frenar la imposición ideológica. La resolución de la Suprema Corte constituye una victoria de la sensatez jurídica y un reconocimiento explícito a los miles de ciudadanos que, de la mano de Hazte Sentir, no permitieron que se borrara la Navidad de nuestras plazas públicas.
Aunque aún queda un largo camino por recorrer en la defensa de las libertades fundamentales en México, la preservación de los nacimientos navideños confirma que la fe de los mexicanos sigue viva, fuerte y dispuesta a defender su lugar en la historia y en las calles de la patria.
¿Vas a permitir que sigan intentando borrar la fe de nuestros espacios públicos?
¿Hasta cuándo la sociedad civil permanecerá en silencio ante los ataques a la libertad religiosa en México? Esta victoria demuestra que la unión de los ciudadanos sí transforma la justicia. ¡No bajes la guardia! Súmate a Hazte Sentir y sigue defendiendo nuestras tradiciones, la familia y el derecho a profesar nuestra fe sin censura.