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El día que San Bartolomé soltó al diablo: la leyenda detrás del 24 de agosto

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Ilustración conceptual de San Bartolomé sosteniendo las cadenas del diablo el 24 de agosto.
Descubre la leyenda del 24 de agosto cuando "el diablo anda suelto". Conoce el origen religioso, las creencias populares y la historia de San Bartolomé.
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Cada año, cuando se acerca el 24 de agosto, la misma frase reaparece en conversaciones familiares, en redes sociales y en pueblos de todo Latinoamérica: “el diablo anda suelto“. No hace falta ser supersticioso para haberla escuchado alguna vez. Pero, ¿de dónde viene esta creencia? ¿Tiene alguna base histórica o religiosa, o es solo una leyenda que se transmite de generación en generación?

En este artículo repasamos el origen de la tradición, las distintas versiones de la leyenda y por qué, siglos después, esta fecha sigue despertando respeto —y hasta un poco de temor— en muchas comunidades.

¿Quién fue San Bartolomé?

San Bartolomé fue uno de los doce apóstoles de Jesús. Algunos estudiosos lo identifican con Natanael, mencionado en el Evangelio de Juan, a quien Jesús describió como alguien en quien no había engaño. Su nombre aparece siempre junto al de Felipe, el discípulo que lo llevó ante Jesús.

Tras la resurrección, la tradición cuenta que Bartolomé partió a evangelizar regiones de Oriente, llegando hasta Asia Menor, el noroeste de India y la Gran Armenia. Fue en esas tierras donde, según los relatos, se enfrentó al mal en más de una ocasión.

El apóstol que “encadenó” al diablo

La imagen más conocida de San Bartolomé lo muestra con un demonio encadenado a sus pies. Esta representación no es casualidad: la tradición sostiene que expulsó al demonio de toda una región en Armenia e incluso liberó a la hija de un rey que estaba poseída por un espíritu.

Por ese motivo se le venera como protector contra el mal, y su iconografía —el santo con el diablo sometido a su lado— se convirtió en un símbolo que perduró durante siglos en el arte religioso.

¿Por qué se dice que el diablo anda suelto justo el 24 de agosto?

Aquí es donde la historia se cruza con la leyenda. El 24 de agosto es la fecha en que la Iglesia celebra la fiesta litúrgica de San Bartolomé, coincidiendo con el día de su martirio.

Según explican distintos sacerdotes consultados por medios de comunicación, la lógica popular fue la siguiente: si San Bartolomé mantenía al diablo encadenado, y precisamente el día de su muerte el santo dejó de estar “en guardia”, entonces el demonio habría aprovechado ese momento para actuar contra él. De ahí nació la idea de que, cada 24 de agosto, el diablo queda momentáneamente libre para “hacer de las suyas”.

La versión más extendida: de medianoche a medianoche

En varios países de América Latina, especialmente en México y Perú, se repite una versión muy específica: el diablo se soltaría a partir de las once de la noche del 23 de agosto, y su libertad se extendería durante todo el día siguiente. Algunos relatos incluso aseguran que la llegada de una tormenta con lluvia y viento fuerte sería la señal de que el demonio ya anda por ahí.

La leyenda peruana: la carrera de San Bartolomé contra el diablo

Una de las historias más conocidas proviene del valle de Chicama, en la costa norte de Perú. Cuenta la leyenda que San Bartolomé era considerado “dueño” de esa región fértil y próspera, algo que despertó la envidia del diablo.

El demonio lo retó entonces a una carrera: quien llegara primero se quedaría con el valle. Durante la competencia, el diablo llevaba clara ventaja hasta que Bartolomé, desesperado, pidió ayuda a Dios y logró dar un gran salto de una orilla a otra del río, cayendo sobre una piedra que le dio la delantera. El diablo intentó repetir la hazaña, pero no lo consiguió y terminó ahogado en el río.

Esta historia, transmitida de forma oral durante generaciones, viajó desde el norte de Perú hasta comunidades de México, donde se sigue contando casi con las mismas palabras.

Las costumbres y precauciones del 24 de agosto

Más allá del origen religioso, la creencia popular dio lugar a toda una serie de rituales y prohibiciones que todavía se practican en algunas zonas rurales:

  • No encender fósforos ni fuego sin necesidad, para evitar incendios asociados a la “mala energía” del día.
  • Tener cuidado con cuchillos y herramientas filosas, por el riesgo de accidentes.
  • Evitar meterse al mar, ríos o lagos, según algunas versiones, para no correr el riesgo de ahogarse.
  • No entrar a cuevas ni internarse solo en el campo, ya que se dice que ese día suceden fenómenos difíciles de explicar.
  • Colocar imágenes o amuletos de San Bartolomé en casa como forma de protección.

También existe una oración popular que muchos repiten en esta fecha para pedir resguardo:

“San Bartolomé bendito, que con tu piel vestido estás, líbrame del demonio y de todo mal.”

Señales curiosas asociadas a la fecha

En algunas comunidades de Oaxaca, México, se cuenta que el 24 de agosto ciertas plantas se secan por completo, las moscas comienzan a desaparecer y algunas flores usadas en la cocina tradicional pierden su aroma característico. Son detalles que, aunque no tienen respaldo científico, forman parte del imaginario colectivo que rodea la fecha.

¿Qué dice la Iglesia católica sobre esta creencia?

Sacerdotes consultados por medios especializados en temas religiosos han señalado que esta tradición es, sobre todo, una construcción popular y no una enseñanza oficial de la Iglesia. El origen histórico verificable es simple: el 24 de agosto se conmemora el martirio de San Bartolomé, uno de los apóstoles. Todo lo relacionado con el diablo “suelto” corresponde al folclore que se fue tejiendo alrededor de esa fecha con el paso de los siglos.

Esto no significa que la creencia carezca de valor. Al contrario: es un ejemplo fascinante de cómo la fe, la historia y la tradición oral se combinan para crear relatos que siguen vivos generación tras generación.

Entonces, ¿hay que tenerle miedo al 24 de agosto?

La respuesta depende de a quién le preguntes. Para muchas familias, esta fecha es motivo de precaución extra y de rituales de protección heredados de sus abuelos. Para otros, es simplemente una curiosidad cultural que forma parte del folclore religioso latinoamericano, al mismo nivel que otras leyendas populares.

Lo cierto es que, se crea o no en la leyenda, el 24 de agosto sigue siendo una fecha que despierta curiosidad, respeto y una buena dosis de tradición oral que conecta a comunidades enteras con su pasado.

Conclusión

La historia de San Bartolomé y el diablo es mucho más que una superstición: es un reflejo de cómo las culturas construyen sentido a partir de la fe, el miedo y la memoria colectiva. Desde el valle de Chicama en Perú hasta los pueblos de Oaxaca en México, esta leyenda ha viajado de boca en boca durante generaciones, adaptándose sin perder su esencia.

¿Conocías esta tradición? ¿En tu familia también se dice que “el diablo anda suelto” cada 24 de agosto? Cuéntanos en los comentarios qué versión de la leyenda te contaron a ti, y comparte este artículo con quien todavía no conozca la historia detrás de esta curiosa fecha.

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