Nos hemos dejado ganar y hemos dejado a un lado las necesidades espirituales del ser humano por las necesidades materiales. ¿Desde cuándo hemos permitido que el consumismo se priorice sobre las necesidades del Alma?
El consumismo como sustituto de lo espiritual
Quizá empezó esto a mediados del siglo pasado, cuando las potencias triunfadoras se dividieron en dos filosofías, una del comunista ateo y opresor de las garantías individuales y la otra con el dominio económico de un grupo de inversionistas, que después de la Segunda Guerra Mundial vieron la oportunidad de hacer que la sociedad demócrata y libre se enfocase en la búsqueda de bienes materiales, y de ahí surge el deseo de no sólo tener un hogar completo en comodidades, con la renovación constante de estas mismas.
Esto conlleva un alejamiento del sentido de trascendencia por el de pertenencia o afiliación a lo efímero, no a una filosofía de vida sino a lo poco trascendental: partido político, equipo deportivo, banda musical, etc.
De que estemos viviendo una época donde la búsqueda del bien propio sea superior a la convicción filosófica por el bien común, es decir, como la clase política de cualquier país donde se dice democrático haya caído en la corrupción bien sea de bando izquierdista o derechista. O peor aún se haya convertido en una dictadura opresora de la disidencia.
De la posguerra al bombardeo del placer material
Nos han bombardeado con una campaña de bienes de placer sin sentido.
Junto que la paz impuesta o negociada en Yalta, surge el consumismo y la popularización de las adicciones, tal solo basta recordar como la comunicación vía periódico, radio y una incipiente televisión van promoviendo la libertad egocéntrica del individuo, la publicidad de artículos y series para el bien del ser humano.
Héroes efímeros y liderazgos que traicionan el bien común
Recordar cómo se encumbra a héroes efímeros del espectáculo o de algún deporte, donde los líderes mundiales vienen convirtiéndose en dictadores comunistas, de partidos absolutistas oprimiendo a la sociedad de sus respectivos países donde los integrantes del bloque occidental los mantienen para la explotación exagerada de los recursos del país en cuestión.
El relativismo filosófico y el alejamiento de lo trascendental
Donde esa ingeniería social a través de filosofías relativistas (existencialismo, esoterismo, meditación transcendental, etc.) logran que las sociedades se alejen de una filosofía cristiana y por ende de su reconocimiento de criaturas -Dios ha muerto- poniendo al ser humano como centro del universo y logrando una efímera vida de placer y de corta visión.
En un entorno así, la clase política deja a un lado su convicción filosófica, del lado que sea, por un deseo de poder para el logro material a costa del bienestar popular.
¿Cómo cambiar la tendencia? El regreso a los valores fundamentales
La cuestión es: ¿Cómo cambiar esa tendencia?
Solo con una multitud de pequeños grupos, convencidos de los valores fundamentales del ser humano, donde prevalezca la definición de Política -la búsqueda del bien común– donde se propague en cualquier módulo de la sociedad y a cualquier nivel de acceso, para lograr una tendencia social que exija y bien premie o castigue a cualquier individuo que influya en la sociedad.
Volviendo en apóstoles, de estas verdades, al mayor número de individuos. Regresar a las convicciones fundamentales -verdad, vida y camino- viendo al prójimo como un igual y luchando por establecer una sociedad íntegra.
Conclusión: elegir lo trascendental sobre lo material
Dejar la TRIPA por lo TRASCENDENTAL.