La estación Ermita de la Línea 12 del metro de la CDMX —la misma línea marcada por la tragedia, la muerte y la impunidad de este gobierno— se ha convertido en el escenario de una provocación que no podemos callar. Samara Martínez, impulsora de la llamada “Ley Trasciende”, inauguró la exposición “Muerte Digna ¡Ya!”. Entre sonrisas, aplausos y un entusiasmo que hiela la sangre, pretenden normalizar el suicidio asistido y la eutanasia en un país que clama por salud, no por sentencias de muerte decoradas con eufemismos de “dignidad”. Lo que venden como un “paso adelante en derechos humanos” es, en realidad, la claudicación total de un Estado que prefiere eliminar al sufriente antes que aliviar su dolor. Esta exposición no es un ejercicio de libertad; es el marketing de la desesperanza instalado en el corazón del transporte público.
El espejo de Noelia Castillo: La eutanasia como descarte y negocio
Para entender hacia dónde nos quieren llevar, basta mirar lo que está pasando en España con el caso de Noelia Castillo. El gobierno español celebró su muerte como un “logro” de la autonomía y la libertad, pero la realidad es aterradora: Noelia fue víctima de una agresión brutal que el sistema nunca castigó. El Estado no le hizo justicia, no le dio alternativas de vida ni apoyo psicológico real; solo le ofreció una inyección letal para callar su dolor.
Lo más desalmado de este caso, y lo que revela la verdadera cara de la cultura de la muerte, es que el sistema ya tenía sus órganos prácticamente “vendidos”. Esa es la deshumanización que la eutanasia busca: convertir a la persona en un objeto, en un instrumento de “insumos” donde sale más barato matar que cuidar. En México, el caso de Samara Martínez sigue el mismo guion mediático: una sociedad que, en lugar de abrazar al enfermo en su dolor, lo alienta a suicidarse. Es indigno y es una traición a la vocación médica.
La burla de Adrián Rubalcava: Promover el suicidio en un cementerio de negligencia
Es una burla sangrienta que el Director del Metro, Adrián Rubalcava, permita y promueva esta muestra en un lugar marcado por la muerte institucional. En primer lugar, la pésima administración y el nulo mantenimiento del Metro ya han cobrado decenas de vidas, como en la propia Línea 12 o en la Línea Rosa. Es insultante que promuevan la muerte en un lugar donde, por negligencia gubernamental, muchos ya han perdido la vida.
Pero hay un dato más alarmante que el gobierno quiere ignorar: arrojarse a las vías del Metro es la principal forma de suicidio en la Ciudad de México. Los datos son brutales: de 2019 a abril de 2025, se han registrado 637 casos de intento y suicidios consumados en el sistema. Tan solo la Policía Bancaria e Industrial reporta 319 casos directos en las estaciones.
¿Qué pretenden? En un lugar que refleja problemas profundos de salud mental, crisis personales y desesperación, el gobierno instala una exposición que le dice al ciudadano: “matarse es una opción digna”. Es una infamia. En lugar de buscar programas que abracen la vida y prevengan el suicidio, el gobierno de la CDMX parece estar dando el “empujoncito” final a quienes transitan por esos pasillos en silencio y con dolor.
La batalla espiritual: Mictlantecuhtli y el regreso de los sacrificios
Ya no podemos ser inocentes ni pecar de ingenuos ante los símbolos de este gobierno. Existe una línea espiritual clara que hemos denunciado: ceremonias paganas en la toma de posesión de Claudia Sheinbaum, invocaciones a deidades prehispánicas en la SCJN y una adoración velada a la muerte.
Es descarado que la imagen central de esta exposición de “muerte digna” sea Mictlantecuhtli, el dios mexica del inframundo, quien en la antigüedad exigía sacrificios humanos. Ya no es una teoría de conspiración; es la verdad. Estas políticas “pro-muerte” tienen una unidad profunda con ritos prehispánicos. ¿Acaso buscan en la eutanasia nuevas ofrendas? Ya no les basta con los miles de inocentes entregados al aborto, ahora quieren que los ancianos y enfermos sean los siguientes “desechables”.
El propio senador de Morena, Emmanuel Reyes, lo ha dicho con un cinismo que espanta: es más barato matar a los enfermos que mantenerlos en tratamiento. Esa es la lógica de este gobierno: si no eres productivo para el Estado, eres una carga que debe ser eliminada.

Un llamado a la resistencia en Semana Santa
No es casualidad que lancen esto justo antes de la Semana Santa, la semana en la que los católicos y miles de mexicanos celebramos el triunfo de Cristo sobre la muerte. Es un acto salvaje que incita al suicidio y abre de nuevo las puertas a los demonios que la evangelización y el acontecimiento Guadalupano expulsaron de nuestra tierra. Aquellos ídolos que exigían sangre humana están de regreso disfrazados de “leyes de dignidad”.
Invito al lector a cuestionarse: ¿Por qué este afán por la muerte? ¿Por qué tanto rito prehispánico y santero en las cúpulas de Morena? No podemos ser indiferentes. Abracemos la vida, exijamos cuidados paliativos reales y denunciemos este culto al inframundo que hoy pretende adueñarse de nuestras estaciones y de nuestras conciencias. México es tierra de vida, no de sacrificios estatales. Puedes sumarte a la exigencia para quitar esta exposición en la plataforma Actívate dando CLIC AQUÍ